Selesana para Artritis Menopáusica: Ingredientes, Evidencia y Tratamiento
Selesana combina 5 ingredientes naturales con evidencia científica para abordar cómo la caída de estrógenos inflama las articulaciones causando dolor y rigidez en la menopausia. Los ingredientes clave para esta condición son: Isoflavonas de Soja, Trébol Rojo, Calcio + Vitamina D.
Ingredientes clave para Artritis Menopáusica
Isoflavonas de Soja
Isoflavonas de Soja es uno de los ingredientes clave de Selesana seleccionado por su evidencia científica para apoyar el manejo de artritis menopáusica.
Trébol Rojo
Trébol Rojo es uno de los ingredientes clave de Selesana seleccionado por su evidencia científica para apoyar el manejo de artritis menopáusica.
Calcio + Vitamina D
Calcio + Vitamina D es uno de los ingredientes clave de Selesana seleccionado por su evidencia científica para apoyar el manejo de artritis menopáusica.
Plan de tratamiento con Selesana
El tratamiento con Selesana sigue un proceso de tres etapas durante 60 días. Dosis recomendada: 2 cápsulas al día, tomadas en momentos diferentes.
Regula niveles hormonales, reduce bochornos y sudoraciones.
Mejora ánimo, reduce ansiedad, normaliza sueño.
Protege densidad ósea, mejora libido.
Selesana — Solicita información
S/ 522 S/ 297 (ahorro S/ 225)
Registro P2883925N · Innovación Integral IGP E.I.R.L. · Sin compromiso
Preguntas frecuentes sobre Selesana y Artritis Menopáusica
¿Qué es la artritis menopáusica?
La artritis menopáusica es el dolor y la rigidez en las articulaciones que aparece durante la menopausia por la caída de los estrógenos. Muchas mujeres no saben que los estrógenos protegían sus articulaciones de la inflamación, y cuando estas hormonas caen, las articulaciones se inflaman causando dolor en las manos, las rodillas, las caderas, y la espalda. La rigidez es peor al despertar y mejora con el movimiento durante el día. Muchas mujeres piensan que es artritis reumatoide o simplemente envejecimiento, pero es una manifestación directa de la menopausia tan real como los bochornos. Afecta a más de la mitad de las mujeres menopáusicas y puede ser muy limitante para las actividades diarias.
¿Cómo se trata la artritis menopáusica?
El ejercicio regular es la medida más efectiva: el ejercicio de bajo impacto como natación, bicicleta, y caminata mantiene la movilidad articular y fortalece los músculos que soportan las articulaciones. Los antiinflamatorios tópicos como gel de diclofenaco se aplican directamente sobre las articulaciones dolorosas con menor riesgo sistémico. La terapia hormonal de reemplazo con estrógenos reduce significativamente el dolor articular menopáusico al restaurar el efecto antiinflamatorio de los estrógenos sobre las articulaciones. La suplementación con calcio y vitamina D protege el hueso subcondral. Los omega-3 tienen efecto antiinflamatorio articular. La glucosamina y condroitina pueden apoyar la salud del cartílago. La fisioterapia con ejercicios específicos para las articulaciones afectadas mejora la función y reduce el dolor.
¿Selesana complementa el manejo de la artritis menopáusica?
Las isoflavonas de soja en Selesana compensan parcialmente la pérdida de estrógenos protectores articulares: la genisteína se une a los receptores de estrógeno beta presentes en los condrocitos y sinoviocitos articulares, modulando la producción de citoquinas inflamatorias como IL-1 e IL-6 que causan dolor y degradación del cartílago, y un meta-análisis demostró que las isoflavonas redujeron los marcadores inflamatorios articulares en mujeres postmenopáusicas. El trébol rojo aporta isoflavonas adicionales con efecto antiinflamatorio articular: la formononetina del trébol rojo inhibe la vía NF-kB reduciendo la producción de mediadores inflamatorios en las articulaciones menopáusicas. El calcio y la vitamina D protegen el hueso subcondral: la pérdida de densidad del hueso debajo del cartílago contribuye al dolor articular, y mantener la salud ósea con calcio citrato y vitamina D reduce este componente del dolor articular menopáusico. Selesana puede complementar el ejercicio regular y el tratamiento reumatológico, pero el dolor articular persistente en la menopausia requiere evaluación para descartar artritis reumatoide u otras artropatías inflamatorias.